Seireitei Bleach Rol

Únete a la dimensión shinigami, únete a la caza de Hollow's... Bleach rol Yaoi


    FAN FIC DE: IKKAKU X YUMICHIKA – BLEACH

    Comparte
    avatar
    Hisagi Shuhei

    Cantidad de envíos : 16
    Fecha de inscripción : 22/09/2009
    Edad : 34

    FAN FIC DE: IKKAKU X YUMICHIKA – BLEACH

    Mensaje por Hisagi Shuhei el Mar Nov 24, 2009 12:14 am

    INTRODUCCIÓN DE LA AUTORA: Los personajes son creaciones de Tite Kubo, al menos los nombres. Quizás las características psicológicas no concuerden del todo, pero se intenta.
    Es mi primer fic de Bleach y espero les guste. Quiero dejar claro algunas anotaciones para que no pierdan el hilo.
    -Cada color es uno de los personajes:
    -Lila: Yumichika
    -Granate: Ikkaku
    -Azul: Resto de personajes.
    -Los pensamientos estarán entre comillas.
    Y disculpen si la redacción no es perfecta. También debo añadir que es un fic “yaoi” es decir de amor entre hombres. Al que no le guste, que no siga leyendo pues no le agradará lo que va a encontrar en esta historia.
    Muchas gracias y espero les guste.
    July.


    CAPÍTULO 1. –LUCHA-

    Húmeda es como se sentía la lengua del otro en aquel lugar. Caliente era la otra sensación que podía tener. Las ventanas se habían llenado de vaho, la habitación incluso parecía dar vueltas y el cuerpo de ambos estaba completamente sudoroso. Besos, roces, caricias,… todo valía en ese instante. La sensación de placer crecía en su cuerpo, aumentando así la pasión de aquello que estaba recibiendo por parte de esa persona.

    Sus ojos estaban cerrados mientras sentía aquello. La lengua y los labios del otro. Gimió de placer. Si, eso era más que placentero. Aún así, con los ojos cerrados, podía notar todo de él, sabía exactamente que cara, que rostro tendría. Sonrojado y completamente entregado a su actividad. ¡Ah! Era bueno, muy bueno. El cabello, no muy largo pero si lo suficiente como para rozarse con la piel de sus muslos y su pelvis. Sus labios carnosos y cada vez más rojizos por aquellos movimientos en su sexo. Arriba y abajo, presionando, deslizando su lengua.

    - ¡Ah! Para… -Esa era su voz, así sonaba cuando estaba excitado. Si, iba a terminar su orgasmo se acercaba y no quería hacerlo así sin ver ese rostro sucio. Se incorporó levemente para ver aquel rostro, aquellos labios que no dejaban de succionar. Entrecortado jadeó de forma agitada. Terminaba ya y no quería que eso ocurriese. Miró aquel rostro lleno de placer y lujuria y al fin… llegó.

    Se despertó de la cama sudoroso. Miró a ambos lados de aquella pequeña habitación. Solo estaba él. ¿Y su amado? No, había sido otro sueño. Estaba claro que nunca le conseguiría por el simple motivo de que esa persona era completamente hermosa… y sin embargo él, no. Si se comparaban,… solo había imperfecciones en su rostro y sobre todo en su ausencia de cabello. Suspiró apesadumbrado. De igual modo no podía dejar que aquello influyese en su rendimiento dentro de su División. La 11 era la mas fuerte, así que a entrenar.

    Se levantó y fue a la ducha, rápida y fría para bajar el sudor y el calor de su cuerpo. Tras eso tomó su traje de shinigami y salió de allí rápido sin olvidar su zampaktou. Tras cruzar casi toda la división llegó al campo de entrenamiento de la 11 donde estaba Zaraki y Yachiru. Solo ellos. Era extraño que solo estuviesen ellos ¿no? No era muy habitual. Al rato llegó el número 5. Su número 5: Yumichika. Su entrada fue como siempre muy a juego con su elegancia.

    El maldito moreno que le quitaba el sueño volvía a estar ahí y de nuevo tenía que hacer que era su amigo, su compañero… a pesar de que todo eso era cierto, su pecho sufría por las consecuencias de no poder abrazarle o besarle. Tocar ese cuerpo y realizar sus más profundos deseos. Suspiró de forma suave e intentó que nadie se diese cuenta. Se giró al capitán.

    - Bien, son los únicos. Entonces la misión es vuestra. –Dos mariposas negras aparecieron, una puerta delante de ellos. ¿Al mundo humano? Entraron en la puerta, no iban a preguntar, al contrario, una orden de Zaraki Taichou era indiscutible. A través de aquellos insectos descubrirían que era lo que sucedía. El 3º y el 5º entraron en aquel túnel rumbo hacia una misión. Debían salir victoriosos pues el 11º escuadrón era el mejor y el más fuerte.

    - Ikkaku. -Su voz, como siempre, aterciopelada y suave. ¿Cómo sería cuando gemía? Esos pensamientos cruzaban en su mente una y otra vez.- ¡Oi, Ikkaku!

    - ¡¿Qué?! –Se giró gritándole mientras que el otro se quedó embobado. Parpadeó con confusión pues no esperaba aquella respuesta de su mejor amigo. Suspiró.- ¿Qué pasa?

    - Solo quería desearte suerte. -Dijo con una enorme sonrisa. Una sonrisa boba y estúpida. Una sonrisa que era su luz. Le miró y agachó su rostro como un saludo. Como una forma de agradecerle y cuando abrió la boca para decir algo…- Ya llegamos. ¡Vamos!

    Se abrió paso en el mundo humano con soltura. El túnel había terminado y habían llegado a un enorme bosque bastante oscuro. No había sol pues las nubes lo cubrían. La misión era sencilla se habían hallado varios cuerpos en la zona. No solo estaban atacando a las almas, sino también a los humanos. Debían dar caza a esos hollows, si es que es lo que eran, pero parecía que no eran unos hollows normales. Nada mas llegar dieron parte de su llegada y observaron a su alrededor.

    -Parece vacío, no noto nada. –Murmuró el 5º con voz tranquila y enfundó su katana. El otro hizo lo mismo al verse tan calmado aquel lugar. Se encogió de hombros. Esas misiones no eran para él. Frunció el ceño molesto.

    -Vaya mierda, siempre nos toca hacer el trabajo sucio. -Siseó para si mismo. Prefería haberse quedado en la cama teniendo algún que otro sueño más. Dios que no podía dejar de pensar en cuanto le deseaba. Suspiró de nuevo algo enfadado y molesto. Estaba harto de esa incertidumbre.-Yumi…

    Su voz se cortó cuando de pronto un enorme tentáculo apareció de la nada y se dirigía justo al pecho de su amado. ¡Qué! Eso no podía estar pasando. Se abalanzó contra aquel tentáculo katana en mano, golpeándolo y cortándolo. Mientras evitaba que tocase a su Yumichika. Para él era la persona más importante del mundo, como no iba a protegerle. Lo único que pensaba era que no podía dejar que le tocase. Más tentáculos, eran rápidos y cada vez más fuertes. Y lo peor, por qué se sentía tremendamente cansado.

    -¡Ikkaku basta! –Se escuchaban palabras le otro, gritos de que lo dejase, de que aquel ser usaba su reiatsu para absorber el del 3º. Que se detuviese que no era un rival de fuerza contra fuerza. Para nada. Pero sin saber que hacer y a sabiendas que entrometerse en una pelea de su amigo sería deshonrarle le dejó luchar. No iba a entrometerse a sabiendas de lo que podría ocurrir después. De todos modos, él era fuerte. Le admiraba bastante en ese sentido, pues sabía que él podría ser capitán en cualquier momento.

    Pero lo que mas le gustaba de ese calvo lleno de malhumor, es que en el fondo era la persona más amable y buena del mundo. Se estremeció al pensar aquello y de pronto su corazón latió rápido. ¿Y si algo le pasaba? Era imposible, Ikkaku era fuerte. Volvió a concentrarse en la pelea, tras cavilar en sus pensamientos. Se fijó en los movimientos de aquella bestia, analizándola detenidamente.

    - ¡Ikkaku voy a ayudarte! –Le gritó mientras desenvainaba su zampaktou.

    - ¡No te acerques! No quiero que te hagan daño. –Añadió esto último en un susurro. Pero aquel animal, aquel monstruo lanzó un enorme tentáculo al cuerpo de Yumi. Al ver aquello con una velocidad asombrosa, Ikkaku, le abrazó contra su cuerpo, se giró y aquel tentáculo atravesó su pecho. Su boca sabía a hierro. Miró a Yumi. Al menos, él se encontraba bien. Tosió… sangre. Levantó su mano tocó su pecho lleno de aquel líquido espeso y rojizo. Luego levantó esa misma mano y acarició la mejilla del 5º.

    Su rostro estaba lleno de puro pavor por ver aquello, su amigo en ese estado. Incluso quería gritar, gritar por ver a aquel hombre así. Los ojos prácticamente en blanco, su cuerpo perdiendo las fuerzas y sintiendo que se quedaba sobre él, manchando todo de aquel líquido vital. Gimió de dolor y de temor un “no” que apenas salió de su garganta. Luego dijo su nombre o lo pensó, ni siquiera se escuchó a sí mismo. Él no, él no podía morir. Pero sintió que de sus brazos el cuerpo del otro caía, perdía fuerzas. Dijo su nombre de nuevo y el otro abrió la boca, quería hablar, decir algo, ¿el qué? Sus ojos buscaron los otros y le miró.

    De nuevo la mano del 3º se aferró a la ropa del otro. Su mirada apenas viva se fijó en los ojos llorosos del otro. Le dolía el pecho. ¿Era por ver a Yumichika llorando? Seguramente. Pero no importaba debía decirle todo, todo lo que pensaba. Pero no le quedaba apenas tiempo. La sangre salía a borbotones, la mirada seguía perdida y la consciencia se iba. Así que tomó su último aliento y lo juntó para decir dos palabras, dos palabras que debió decirle hacía muchísimo más tiempo. Pero que nunca se atrevió pues quizás en eso si que era cobarde. Pero ahí, ahí en ese instante en el que iba a morir no podía dejar de pensar que debió decírselo antes así que… lo dijo.

    - Te amo. -Su cuerpo cayó al suelo, inerte ante los ojos del moreno que se quedó petrificado. Mirando como ese cuerpo, yermo, yacía sobre la hierba tiñéndola de rojo. La suya propia, su propia sangre, hirvió, tanto que se abalanzó contra aquel ser, aquel monstruo. Pocos minutos duró la bestia en manos del 5º y cuando volvió siguió sin saber que hacer el cuerpo de Ikkaku en el suelo desangrándose. Con ojos inertes y con dos palabras que no paraban ahora de golpear su mente. ¿Te amo?

    No pudo evitar el llanto. Las lágrimas comenzaron a salir de forma mucho más rápida. Deslizándose por sus mejillas de un modo veloz. Se quedó de rodillas al lado de su amigo. Su amigo al que tanto quería, su amigo al que tanto protegía y del que tanto hablaba. Le abrazó, pegó ese cuerpo ensangrentado al suyo. Ahora la vanidad de poco valía si le quitaban a lo que mas había querido. Mucho mas que a su propia belleza. Las lágrimas no dejaban de caer. Siguió abrazado a él durante mucho más tiempo, sin aún saber que hacer.

    - No te mueras… -Eran las palabras que no dejaba de repetir mientras desolado no dejaba de abrazarle. Eso no podía estar pasando, era imposible. El tiempo pasaba y apenas podía pensar, hasta que de pronto unas manos separaron su cuerpo del otro y alguien les alejó. No sabía ni que ocurría pues lo único que pensaba era que no quería separarse de él. Su Ikkaku, su amigo… su único amor.

    Continuará~

    No se cuantos capítulos habrá pero... al menos dos o tres mas. Disfrutenlo.

      Fecha y hora actual: Mar Nov 13, 2018 5:28 am